COSAS DE JULIO
Publicado en El País- Andalucía 22/07/2010
Julio es un mes esquizofrénico. Una parte de los españoles está de vacaciones, si la crisis se lo permite y por lo tanto en situación mental de desconexión, la otra parte, la que trabaja, tiene la cabeza en el deseo de que termine el mes y poder tomar las vacaciones. Sin embargo, julio no te deja: Las administraciones públicas, la política no descansa y apura con especial entusiasmo este mes como si el mundo se acabase con él.
Este año parecía que sería distinto, porque teníamos el mundial de futbol, además España lo ganó. Diez días dedicados a gozar viéndolo y otros siete a disfrutar de la victoria y sacar conclusiones sobre como arreglar los males patrios.
Estando en esto, julio aparece de nuevo con su baño de realidad, para decirnos que las cosas son como son y están como están.
Hemos asistido a un debate del Estado de la nación que me ha sonado a más de lo mismo. Un Zapatero que desde que rectificó su política el pasado mes de mayo, aparece dispuesto a perseverar en ella “le cueste lo que le cueste” y a un líder de la oposición esperando que le caiga el poder como fruta madura, sin proponer y en consecuencia sin arriesgar nada. Pero me ha llamado la atención la actitud arrogante y displicente con la que el Partido Popular ha afrontado el debate.
Me pareció patético ver al Sr. González Pons vendiéndonos, como una gran novedad, que había solicitado elecciones anticipadas, dando clases de periodismo sobre los titulares que los medios debían colocar al día siguiente. La propuesta sonaba al “vallase Sr. González” que pronunciara Aznar en los primeros noventa, máxime cuando habían vendido los días previos que Rajoy presentaría sus propuestas.
Entiendo que en la situación actual de grave crisis económica y tras la rectificación de la política económica del Gobierno, el principal partido de la oposición piense que es el momento de su alternativa. Pero tiene la obligación de explicitarla para que los españoles la conozcamos y la valoremos. Además tiene instrumentos para hacerlo, como son la moción de censura. Dicen que no tienen votos para sacarla adelante, y eso puede ser verdad, pero tampoco los tuvo Felipe González cuando se la presentó a Suarez en 1981, ni Hernández Mancha cuando se la presentó a González en 1987, pero ambos tuvieron el coraje de hacerlo para demostrar a los españoles que querían ser la alternativa del poder constituido.
La historia avala que a Felipe González le fue muy útil y con Hernández Mancha acabó políticamente, pero ambos se arriesgaron a presentar un programa alternativo, ese es el coraje que se le exige a Rajoy hoy. El colofón, además del colmo, fue la ausencia de Rajoy del debate en el segundo día. Es, la expresión cuando menos, del escaso interés que le merecen las minorías y esa actitud es muy negativa en alguien que pretende gobernar la España diversa que somos.
Julio nos trajo otra cuestión muy importante para Andalucía, la decisión del Banco de España de adjudicar Caja Sur a la entidad vasca BBK. Nos dicen que la decisión está motivada en razones económicas, es posible, pero afirmo que Andalucía ha perdido una batalla importante.
No ha servido la unidad política y social alcanzada en Andalucía ni el claro pronunciamiento del Presidente de la Junta, pues claro, esto eran manifestaciones políticas y la decisión se tomaba sobre criterios económicos. Los mismos criterios económicos que van dibujando un mapa final de cajas en las que Madrid, Cataluña y Euskadi lideran los grupos más importantes. Los mismos criterios por la que si un Consejero/a de la Junta de Andalucía adjudicase un importante contrato a una empresa dirigida por su hermano/a, la exigente ética de la opinión pública le pediría la dimisión por que además de serlo hay que parecerlo, pero si ocurre en el terreno de las decisiones económicas del Banco de España no hay razón para dudar pues está presidido por la limpieza de “la mano invisible” de las decisiones económicas.
Ya solo nos queda una opción para que Andalucía pueda tener un importante instrumento financiero de raíz andaluza y colarse en el mapa de poder que están configurando, la fusión de Unicaja y CajaSol.
Lo bueno es que esto sólo depende de nosotros, esperemos que no sea también lo malo, mantengamos la unidad, pero digámoslo ya, ahora no se puede fallar. ¡Que ganas tengo de que acabe julio!
JAVIER TORRES VELA
martes, 27 de julio de 2010
martes, 6 de julio de 2010
PAISAJE (POLITICO) DESPUES DE LA SENTENCIA
Publicado en EL PAIS- Andalucía el 6/7/2010
Por fin, el Tribunal Constitucional ha dictado sentencia sobre el recurso del Partido Popular al nuevo Estatuto de Autonomía para Cataluña. Quedan todavía por resolver los recursos planteados por el Defensor del Pueblo y por varias Comunidades autónomas, pero pienso que lo sustantivo de la cuestión, ha sido fallado. Conviene realizar a modo de urgencia un balance sintético de sus consecuencias, respecto al Estado autonómico, respecto a la inserción de Cataluña en España y respecto a la situación del Tribunal Constitucional.
1.- El Estado Autonómico.- La sentencia, al avalar más del 95% del texto estatutario, consolida en lo sustancial el avance federalista que planteaba la tercera oleada de reformas, lideradas por las de Cataluña y Andalucía. Consolida la ampliación de competencias que solicitaban, incorpora los cambios producidos por la entrada en la Unión europea, y en algunos aspectos que ha declarado inconstitucional (como es el apartado de la Justicia) existen vías para resolverlo mediante la reforma de la Ley orgánica del poder judicial. No resuelve una cuestión central, asumir la realidad plurinacional de España. Abordar de una vez por todas que España es una nación de naciones y articular el Estado de manera coherente con esa declaración, como un Estado federal.
2.- Cataluña.- Todo el proceso, desde la elaboración del Estatuto hasta la tardanza en la promulgación de la sentencia ha sido muy costoso para las relaciones entre Cataluña y España. Ha producido incomprensión y desafección mutua. Ha sido un proceso lleno de excesos, los catalanes han tenido que soportar toda clase de ataques groseros desde los sectores más recalcitrantes del nacionalismo español. Han seguido meticulosamente el procedimiento establecido en la Constitución para la reforma de su Estatuto: propuesta del Parlamento de Cataluña, pacto en las Cortes Generales, referéndum del pueblo de Cataluña y cuatro años de espera de una sentencia, cuyo proceso está lleno de incidencias, para finalmente dictarla en las vísperas de unas elecciones en Cataluña, sin duda, el peor momento para esperar una respuesta comedida de las fuerzas políticas catalanas. No pueden entender que lo que ellos desean, es recurrido al Tribunal Constitucional, y en cambio se vota favorablemente en el Estatuto de Andalucía. El agravio es evidente. Quizás por ello, según la encuesta publicada por El País el pasado domingo, la mayoría de los catalanes rechazan la sentencia. Esta curiosa paradoja nos debe hacer reflexionar: Una oleada de reformas que entre otros objetivos planteaba mejorar la inserción de Cataluña en España se salda con el rechazo de la mayoría de los catalanes. Evidentemente algo se hizo mal. Trabajar por corregirlo es una tarea para el futuro.
3.- El Tribunal Constitucional. Es el principal damnificado del proceso por meritos propios. Su tardanza en promulgar la sentencia, su enconamiento político, le han restado credibilidad y en consecuencia legitimidad, al parecer más que un árbitro constitucional, una tercera cámara política. Aunque no es el único responsable, también lo son los principales partidos políticos españoles que han sido incapaces de pactar la renovación de los miembros del Tribunal con mandato vencido. Urge tomar medidas para la recuperación de su prestigio. Tales como las planteadas por el Parlamento de Cataluña, tanto en la Reforma de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional, como en el procedimiento de tramitación de los Estatutos que hayan sido refrendados y fundamentalmente en la selección de los miembros del mismo que han de proponerse más por razones de mérito y prestigio, que por fidelidad partidaria. La democracia española, el Estado autonómico necesitan de un Tribunal Constitucional fuerte, prestigiado y legitimado, para seguir siendo garante de los derechos de todos.
El paisaje tras la sentencia nos deja tareas políticas importantes cara al futuro. Sería deseable que se abordaran con calma, con sentido patriótico, con la voluntad de unir, pues como ya indicara Baltasar Gracián en el siglo XVII “Pero en la monarquía de España, donde las provincias son muchas, las naciones diferentes, las lenguas varias, las inclinaciones opuestas, los climas encontrados, así como es menester gran capacidad para conservar, así mucha para unir”
Publicado en EL PAIS- Andalucía el 6/7/2010
Por fin, el Tribunal Constitucional ha dictado sentencia sobre el recurso del Partido Popular al nuevo Estatuto de Autonomía para Cataluña. Quedan todavía por resolver los recursos planteados por el Defensor del Pueblo y por varias Comunidades autónomas, pero pienso que lo sustantivo de la cuestión, ha sido fallado. Conviene realizar a modo de urgencia un balance sintético de sus consecuencias, respecto al Estado autonómico, respecto a la inserción de Cataluña en España y respecto a la situación del Tribunal Constitucional.
1.- El Estado Autonómico.- La sentencia, al avalar más del 95% del texto estatutario, consolida en lo sustancial el avance federalista que planteaba la tercera oleada de reformas, lideradas por las de Cataluña y Andalucía. Consolida la ampliación de competencias que solicitaban, incorpora los cambios producidos por la entrada en la Unión europea, y en algunos aspectos que ha declarado inconstitucional (como es el apartado de la Justicia) existen vías para resolverlo mediante la reforma de la Ley orgánica del poder judicial. No resuelve una cuestión central, asumir la realidad plurinacional de España. Abordar de una vez por todas que España es una nación de naciones y articular el Estado de manera coherente con esa declaración, como un Estado federal.
2.- Cataluña.- Todo el proceso, desde la elaboración del Estatuto hasta la tardanza en la promulgación de la sentencia ha sido muy costoso para las relaciones entre Cataluña y España. Ha producido incomprensión y desafección mutua. Ha sido un proceso lleno de excesos, los catalanes han tenido que soportar toda clase de ataques groseros desde los sectores más recalcitrantes del nacionalismo español. Han seguido meticulosamente el procedimiento establecido en la Constitución para la reforma de su Estatuto: propuesta del Parlamento de Cataluña, pacto en las Cortes Generales, referéndum del pueblo de Cataluña y cuatro años de espera de una sentencia, cuyo proceso está lleno de incidencias, para finalmente dictarla en las vísperas de unas elecciones en Cataluña, sin duda, el peor momento para esperar una respuesta comedida de las fuerzas políticas catalanas. No pueden entender que lo que ellos desean, es recurrido al Tribunal Constitucional, y en cambio se vota favorablemente en el Estatuto de Andalucía. El agravio es evidente. Quizás por ello, según la encuesta publicada por El País el pasado domingo, la mayoría de los catalanes rechazan la sentencia. Esta curiosa paradoja nos debe hacer reflexionar: Una oleada de reformas que entre otros objetivos planteaba mejorar la inserción de Cataluña en España se salda con el rechazo de la mayoría de los catalanes. Evidentemente algo se hizo mal. Trabajar por corregirlo es una tarea para el futuro.
3.- El Tribunal Constitucional. Es el principal damnificado del proceso por meritos propios. Su tardanza en promulgar la sentencia, su enconamiento político, le han restado credibilidad y en consecuencia legitimidad, al parecer más que un árbitro constitucional, una tercera cámara política. Aunque no es el único responsable, también lo son los principales partidos políticos españoles que han sido incapaces de pactar la renovación de los miembros del Tribunal con mandato vencido. Urge tomar medidas para la recuperación de su prestigio. Tales como las planteadas por el Parlamento de Cataluña, tanto en la Reforma de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional, como en el procedimiento de tramitación de los Estatutos que hayan sido refrendados y fundamentalmente en la selección de los miembros del mismo que han de proponerse más por razones de mérito y prestigio, que por fidelidad partidaria. La democracia española, el Estado autonómico necesitan de un Tribunal Constitucional fuerte, prestigiado y legitimado, para seguir siendo garante de los derechos de todos.
El paisaje tras la sentencia nos deja tareas políticas importantes cara al futuro. Sería deseable que se abordaran con calma, con sentido patriótico, con la voluntad de unir, pues como ya indicara Baltasar Gracián en el siglo XVII “Pero en la monarquía de España, donde las provincias son muchas, las naciones diferentes, las lenguas varias, las inclinaciones opuestas, los climas encontrados, así como es menester gran capacidad para conservar, así mucha para unir”
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